Del 14/2/2008 al 28/2/2008
AFCN
Soy fotógrafo autodidacta. Mi primera cámara fue una de esas de plástico, que cuando apretabas el botón se abría una tapa y salía un gusanito. La cámara que ahora tengo es una reflex digital (de segunda mano). Últimamente me ha dado por hacer fotos con macro.
Hace unos años estuve observando a una familia que observaba a un caballo. No recuerdo el nombre del collado del Pirineo donde estábamos, pero recuerdo la niebla cerrada y el frío. La madre gravaba al caballo con una pequeña cámara de video y el padre llevaba en brazos a un niño pequeño, muy abrigado, con gorro y guantes de lana. El caballo oscuro, grande, con las crines húmedas, se acercaba cada vez más a la familia. Entonces el niño, ilusionado, estiró su bracito para tocar la cabeza del caballo y su padre, retrocediendo de golpe, le dijo: ¡NO! Ya lo verás en la tele mañana.
Desde ese día trato de mirar primero, disfrutar después y sólo más tarde hago una foto. Pero siempre prefiero acariciar a un caballo que fotografiarlo. Y en esta serie de fotografías, he tratado de acariciar las hojas y las flores con la cámara, y disfrutar de sus texturas.