Del 5/10/2009 al 30/10/2009
AFCN
A los 17 años empieza su andadura fotográfica estudiando en el C.E.I. y en la Real Sociedad Fotográfica de Madrid. Se encuentra con la fotografía de autor en el curso impartido por Pepe Puga en la Galería Image. Desde hace 20 años se dedica al tratamiento de la imagen en unos laboratorios profesionales, compaginándolo con la labor creativa e investigadora de su obra y la organizativa y didáctica en apoyo del medio fotográfico.
Exposiciones individuales
Colecciones
Al ver el nombre de Pelahustán cualquier hijo de vecino se preguntará si no se trata posiblemente de una república poca conocida ubicada en Asia central. En realidad es un municipio español que se encuentra a una gran distancia de aquella zona del mundo, situado en las proximidades de la rocosa Sierra de San Vicente no muy lejos de la ciudad de Toledo, y por tanto, a una distancia considerable de los mares que rodean nuestra península.
José Frisuelos vio el mar por primera vez en Valencia a los dieciocho años, justo al año de iniciarse en la fotografía.
En contraste con el panorama veraniego habitual, las playas de Frisuelos se ven infrapobladas. Las olas, las nubes grisáceas, de aspecto amenazante de tempestades estivales, no disuaden a los nadadores, corredores ni surfistas en sus fotos. Sus protagonistas gozan el mar, de distintos tonalidades entre azules y grises, tanto en solitario como disfrutando de la compañía de algunos amigos. Sólo unos cuantos bañistas de entre los millones de turistas que se bañan en nuestras playas han logrado entrar dentro del encuadre del artista aunque, eso sí, él ha registrado los trazos del paso de la masa humana playera en algunas fotografías que nos muestran pisadas dejadas en la arena.
Estas fotos evidencian una extrema visión personal de un patrimonio estridentemente público, las orillas del mar, la horizontalidad del agua. Playas como las de la Concha, la Carihuela o las Canteras sugieren enjambres de humanidad. Las fotografías de Frisuelos mostrando bañistas a cualquier hora del día provocan en el espectador algo más que una simple visión de personas gozando de un momento del ocio.
Estas imágenes tienen un alcance casi poético más allá de la contemplación visual, despertando en el espectador la sensación del sonido de las olas rompiéndose en la orilla arenosa, el olor salobre del agua marina y la sensación de una brisa que cabalga sobre el agua.
Recordando la ocasión en que contempló el mar
por primera vez, el artista comenta que: “desde
entonces, siempre que estoy a la orilla del mar encuentro
la calma cuando miro y admiro la vida y
la gente que habita sus orillas, eso sí, con los pies
en la arena.” A través de las fotografías de “Playeras”
Pepe Frisuelos comparte con el espectador
una muy personal percepción sobre uno de los
fenómenos más misteriosos del planeta, sus mares
y océanos.
Rosalind Williams (extracto)